Ir al contenido principal

El silencio es una ficción

 


El silencio es una ficción

Crónico sacó un tabaco, disfruta ese momento cuando la brisa se lleva el humo y llega a los que no están, a los que dejaron sus huellas, una manera de recordarlos. Esa calada lo despertó, empezó a caminar, frenó la vista en un charco. Se le aparecieron ideas, se bloqueaba, más ideas, imágenes, una tras otra, sin cortes, ese efecto de la dopamina, el equilibrio de la serotonina, los neurotransmisores. Los psicofármacos como una cárcel, un alimento para los humanos de este siglo, ser tu propio jefe, tu propio esclavo. El cuerpo le tiembla y lo endurece.

Pudo frenar su mente en una imagen. Aquella epifanía después de un show de Peces Raros. En un departamento a oscuras. Por la ventana entreabierta del balcón, llegaba el humo de un cigarrillo apoyado sobre un cenicero de vidrio que reflejaba el microestadio de un club en el  Carrefour de la esquina. Su amigo Brass Lucky con tono de crooner cantó, mientras rasgueaba la criolla La Floresta de Santiago Moraes Transeúntes “dónde están mis amigos, se quedaron en la arena”. Último aliento. Fin del tema. Silencio en la calle Las Casas. Se escuchaban las chicharras. Sorbió un trago de cerveza.

- Cocinar, garchar y disfrutar del buen sonido son las tres cosas que me alejan de la muerte le dijo Lucky. 

Esa noche la pibita le prestó su cama de Boca, mañana estreno “La canción del cuerpo humano” le dijo.

Brass Lucky, su hermano, Brass Santy, El Tintas y Crónico, se conocieron de niños porque sus padres trabajaron juntos.

 

Pasó un rato, el viento despejaba las nubes, mentales y las reales, dejaba ver algunos rayos de la puesta del sol cayendo hacia el oeste.

Comentarios

Entradas populares de este blog

HERENCIA PARA UN HIJO METALERO

    Gil Trabajador   El tormento del vino artificial Y su atmósfera parrillera Anestesian la conciencia común Que transcurre su infancia En la tierra estomacal Del disco Acido argentino de Hermética (1991) A Iorio llegué por un primo que trabajaba en el autoservicio de mis abuelos, sus tíos. Cuando volvía del colegio, en las tardes frías del sur de la provincia de buenos, Emiliano me enseñaba a hacer una estrella de un solo trazo y la H de Hermética. A la mañana el abuelo Hugo silbaba los tangos y folclores que salían de su radio Siete Mares mientras amasaba palmeritas. A la tarde, en la calle de arena -la vereda costera- Emi y sus amigos escuchaban en una coupé Chevy los cassettes grabados de Hermética con el sonido al taco. Metal y tradición.   Cuando llegué a vivir a La Plata, lo fui a ver varias veces con el proyecto que a mi me marcó: Almafuerte. El primer concierto fue un metal fest de La Plata en el complejo La Reina, esa noche, también tocó el cantante ...

A nadie le amarga un dulce: Fragmentos de amores ricoteros

  🎧 🎶💿 Algunas canciones, simplemente porque vale la pena la leyenda del futuro. 90 minutos de nenas, tipas, minas, amorcitos, negritas, pitucas, bailarinas de caño, putas, guerrilleras, mujercitas, vagabundas, ladys, lobas, swingers, hechiceras, chamanas, hembras dulces, magas zulú y mariposas pontiac. También están las pibas de Ushuaia -princesas del frio.

Por el canal

           Por el canal Crónico abre la mochila. —Conseguí la Rolling Stone de enero de 2003 y este disco de los Chili Peppers, la vuelta de John —le dice a Tintas . ― Kiedis, Balzary, Martinez y Slovak —enumera Tintas. ― Y Frusciante —agrega Crónico. ― Kiedis, Balzary, Martinez y Slovak, sin ellos no hay Frusciante. —Deberíamos armar un club: Frustrantes. El club de los Frustrantes. Mirá éste puede ser nuestro himno:   Frusciante toca Shadow Play de Joy División — Crónico saca el celular, se lo hace escuchar al hermano y cuando termina dice: ―Ufff que ganas de morir escuchando Joy División. ―El cantante murió escuchando Iggy Pop mientras sonaba The Idiot —agrega Tintas. ―Que ganas de morir escuchando Joy División con un video de Ian Curtis colgado con The Idiot de fondo. ―O que ganas de morir escuchando Joy División, con un video de Ian Curtis colgado con The Idiot de fondo. ―Más que ganas de morir escuchando Joy División, con un...